La educación como herramienta para mejorar los hábitos saludables de niños en situación de vulnerabilidad

El colegio Arenitas del Mar está ubicado en el distrito de Villa el Salvador, en la provincia de Lima, Perú. Aunque la educación en ese país es obligatoria, apenas hay controles sobre la asistencia a clase de los niños y niñas. La educación pública presenta múltiples carencias y tiene una reputación muy pobre, por lo que muchas familias realizan un enorme esfuerzo para tratar de reunir el dinero que les permita llevar a sus hijos a una escuela privada, con las esperanzas puestas en un futuro más esperanzador.

En verano de 2019, Irene Alcoceba, en ese momento estudiante de Enfermería en la Universidad de Valladolid, viajó hasta Villa el Salvador con el programa de Prácticas Académicas en el ámbito de la Cooperación Internacional para el Desarrollo (PACID). Irene desarrolló sus prácticas en el colegio Arenitas del Mar, el centro privado de educación infantil y primaria con las tasas de pago más asequibles de ese distrito. De hecho, muchos de los niños y niñas que estudian allí proceden de familias en riesgo de exclusión social, dado que la escuela también ofrece becas sociales a quienes no se pueden permitir abonar las tasas establecidas.

Fruto de su experiencia en esa escuela, tras regresar a España Irene comenzó a redactar su Trabajo de Fin de Grado, titulado “Impacto de la intervención educativa sobre hábitos saludables en una población infantil en Lima (Perú)”. Con el objetivo de estudiar la relación existente entre los hábitos de vida de esa población y las enfermedades que padecen, durante su estancia en el colegio Arenitas del Mar Irene realizó una encuesta a 223 estudiantes procedentes de familias económicamente vulnerables.

Ese cuestionario (pretest), basado en el Global School-based Student Health Survey, permitió conocer mejor los hábitos de vida de los participantes y elaborar un diagnóstico al respecto. Una vez analizados los datos, se diseñó una estrategia de intervención educativa sostenida sobre tres pilares: hábitos alimentarios, hábitos de higiene y prevención de conductas violentas. A continuación, partiendo de esa estrategia, se impartió una charla-taller dirigida a los mismos estudiantes que habían tomado parte en la encuesta, con la finalidad de concienciar a esas personas sobre la importancia que tienen la higiene y la nutrición para la prevención de conductas de riesgo.

Intervención educativa para la salud en Villa el Salvador
Fuente: Irene Alcoceba y Elisabet Álvarez.

Más adelante, los participantes volvieron a rellenar el cuestionario (postest). ¿Había logrado la intervención educativa concienciar a los estudiantes y modificar alguna de sus conductas menos saludables? Los resultados del trabajo llevado a cabo por Irene Alcoceba muestran que la intervención educativa produjo un incremento estadísticamente significativo de los conocimientos en esta materia. Y no solo eso. Las respuestas que los estudiantes registraron en el postest también ponen de manifiesto que sus hábitos alimentarios (consumo de más piezas de fruta y menos bebidas carbonatadas, por ejemplo) y de higiene (como el lavado de manos con jabón tras ir al baño) también mejoraron.

Por lo tanto, parece que una intervención educativa bien diseñada constituye un instrumento de gran utilidad para concienciar y promover pautas de vida saludables entre niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Para ello, la escuela es un lugar idóneo debido a su capacidad de afianzar este tipo de conductas saludables en las personas de edad temprana.


“Al final ha acabado siendo una experiencia muy interesante y maravillosa. Me ha permitido conocer la realidad de los chicos y chicas del colegio. He podido realizar un pequeño proyecto de educación para la salud que empezó solo con los niños y que al final se abrió también a los padres. Creo que no se me olvidará nunca la sexta pregunta del test dónde les preguntaba que si pasaban un poco de hambre y ellos me contestaban que mucho. Creo que estas entrevistas y las encuestas me han permitido conocer la realidad que viven día a día en sus casas y en la calle”.


Fuentes consultadas: memoria de prácticas PACID y Trabajo de Fin de Grado de Irene Alcoceba.

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