“Hay una historia humana detrás de cada decisión de abandonar un país”

La primera edición del Congreso de Migraciones Humanas y Refugio se ha desarrollado durante los días 27, 28 y 29 de febrero en la Universidad de Valladolid

Nadie arriesga su vida para visitar un continente diferente. Pobreza, violencia, persecución étnica, enfermedades, hambre… Existen múltiples circunstancias que fuerzan a las personas a abandonar sus hogares, a dejar toda una vida atrás. Mujeres, hombres, ancianos, niños. Miles de individuos sienten la necesidad de huir para poder sobrevivir; y detrás de esas decisiones no hay números, sino historias humanas. Nicole Ndongala —presidenta de la asociación Karibu— lo explicaba así en una ponencia dura, emotiva y sensata, dentro del congreso sobre migraciones que se ha celebrado en la Universidad de Valladolid del 27 al 29 de febrero.

Las migraciones humanas son un fenómeno multicausal. No es posible realizar un análisis completo sobre esta realidad sin considerar los diferentes factores que pueden intervenir: variables económicas, políticas, climáticas… Precisamente, estas últimas constituyeron el centro de la primera ponencia del congreso, en la que Beatriz Felipe, experta en derecho ambiental, exponía de forma ordenada y rigurosa cómo el cambio climático puede influir en las migraciones humanas.

Esta autora identificaba cuatro características principales de las migraciones. Se trata de fenómenos 1) multicausales, tal como ya se ha indicado; 2) involuntarios, dado que la gente tiende a irse porque no tiene más remedio, no porque lo desee; 3) internos, porque, de acuerdo con la evidencia científica, la mayoría de desplazamientos tiene lugar dentro de los propios países: la gente intenta estar lo más cerca posible de su hogar; y 4) se producen, en general, desde el contexto rural hacia el urbano.

Cartel del congreso

Además, Beatriz Felipe apuntaba que existen “responsabilidades comunes, pero diferenciadas”.  Los países del Norte suelen ser los que generan más gases de efecto invernadero, pero son los países del Sur los que más están sufriendo las consecuencias del cambio climático. Y una lógica similar puede aplicarse al comercio de armas. Tal como señalaba Ainhoa Ruiz (Centro de Estudios por la Paz J. M. Delàs), los mayores exportadores de armas son países del Norte, como Estados Unidos, Rusia, Francia, Reino Unido o Alemania, mientras que los principales compradores son países del Sur, entre ellos, Arabia Saudí, Egipto o Emiratos Árabes Unidos.

La exportación de armas contribuye significativamente al conflicto en los países receptores, lo que, a su vez, implica que cada vez hay más personas que quieren escapar de esa clase de situaciones. Rodrigo del Pozo, activista y compañero de Ainhoa Ruiz en la mesa redonda titulada “La guerra empieza aquí”, denunciaba cómo esas armas se están fabricando más cerca de lo que a priori podríamos imaginar. Más concretamente, este activista hacía referencia a una instalación situada en la provincia de Burgos donde actualmente se están fabricando armas que después son trasladadas en camión y en barco hasta Arabia Saudí. En el fondo, tal como indicaba Ainhoa Ruiz, el papel de los gobiernos es fundamental en el comercio de armas: autorizar o no esa venta es al fin y al cabo una decisión política.

Dejando a un lado las causas que están detrás de las migraciones humanas, varias ponencias del congreso también se centraron en las dificultades que las personas desplazadas tienen que afrontar durante y después de su travesía. En cuanto a las primeras, Nicole Ndongala hacía referencia, entre otras, a las agresiones sexuales que algunas mujeres sufren a lo largo de ese trayecto. Por su parte, Khadija Ainani, vicepresidenta de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos, se mostraba muy crítica con lo que está ocurriendo en su país.

Marruecos es un lugar de tránsito para miles de migrantes. Para las personas que proceden del África subsahariana, Marruecos es la última etapa del viaje antes de llegar a Europa. Por eso, el control de las fronteras es un instrumento clave en las negociaciones entre la Unión Europea y Marruecos. Según Khadija Ainani, Marruecos ha aceptado “el rol de guardián de las fronteras de la Unión Europea”, y las consecuencias para los migrantes son nefastas: reclusiones ilegales, desmantelamiento de campamentos, expulsiones a los países de origen, laxitud en las operaciones de socorro, presiones sobre ONG y activistas…

Beatriz Felipe durante su ponencia
Beatriz Felipe durante su participación en el congreso. Fuente: Área de Cooperación de la Universidad de Valladolid.

Pasando ahora a las dificultades que surgen después del trayecto (una vez que las personas han conseguido llegar a su destino), Nicole Ndongala explicaba que la adaptación es un proceso que varía según las circunstancias de cada individuo: no es lo mismo migrar siendo mujer que hombre, joven o anciano, etc. Los desplazamientos no afectan a todas las personas de la misma manera. Por eso, la adaptación a la sociedad de destino es un proceso que difiere en función de las circunstancias particulares de cada individuo.

Expectativas o regulaciones del tipo “todos los inmigrantes deben adaptarse en un plazo de X meses” son erróneas. No puede esperarse, por ejemplo, que la adaptación de una niña que ha sido abusada durante el trayecto sea igual que la otra que no lo ha sido. En cualquier caso, entre las dificultades más habituales, Ndongala destacaba la falta de vivienda, el hecho de no conocer el idioma y la excesiva burocracia. Por último, también señalaba la importancia de distinguir entre la integración (que es cosa de dos: la persona en cuestión y la sociedad a la que ha llegado) y la mera asimilación.

Otro aspecto que estuvo muy presente a lo largo del congreso fue la crítica al sistema actual. Juan José Tamayo, teólogo y director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III, lo calificaba como un sistema “salvaje” basado en la adoración al “Dios Dinero”. A este ponente no le tembló el pulso para denunciar con mucha vehemencia la indiferencia de una Europa y de unos dirigentes políticos que, por un lado, se autodefinen —cínicamente, en opinión de Tamayo— como hospitalarios y solidarios, mientras que, por otro, no hacen lo suficiente para evitar esta tragedia.

Muy en línea con estas críticas, Juan Hernández Zubizarreta, doctor en Derecho y profesor en la Universidad del País Vasco, protagonizó una de las últimas charlas del congreso. Su intervención, caracterizada por la claridad expositiva del autor, giró alrededor del concepto de “necropolítica”, un término acuñado hace algunos años por un profesor camerunés con el objetivo de hacer referencia a cómo las élites deciden quién tiene y quién no tiene derecho a la vida (no necesariamente de forma activa, sino más bien pasiva: dejando morir).

Esta idea fue el punto de partida de una charla en la que, con gran contundencia, se denunció la “crisis civilizatoria” actual: una crisis humanitaria que va más allá del terreno económico o ambiental. Recibimos con los brazos abiertos los recursos minerales y energéticos que nos llegan desde los países en vías de desarrollo mientras cerramos los ojos y damos la espalda a las personas que huyen desde esos países en busca de una vida mejor.

Barco en la orilla
Fuente: Imagen de antriksh kumar en Pixabay.

Migraciones y refugio: ¿tragedia u oportunidad? Como matizaron algunos ponentes durante sus intervenciones, quizás sería más adecuado sustituir esa disyuntiva por una conjuntiva: tragedia y oportunidad. La realidad es que ambas están presentes, desde las muertes en el mar y las serias dificultades a las que tienen que enfrentarse las personas desplazadas, hasta las oportunidades que les esperan por delante, algunas de las cuales quedaron reflejadas en la mesa redonda titulada “Experiencias positivas de acogida”.

Nicole Ndongala recalcaba algo que puede parecer obvio, pero que tal vez a menudo se nos olvida: África no es un país, sino un continente formado por diferentes Estados, cada uno de ellos con sus particularidades. Al hablar de desplazamientos humanos y refugio, generalizar y acudir a explicaciones simplistas son errores que deben evitarse. Durante este congreso, —impulsado por el Área de Cooperación de la Universidad de Valladolid junto con varios colectivos— diversos expertos y expertas procedentes tanto del ámbito de la academia como de la sociedad civil han tratado de profundizar y arrojar luz sobre una realidad que destaca por su actualidad y complejidad: las migraciones humanas.

El informe final del congreso está disponible aquí.

La memoria final del congreso está disponible aquí.

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